| Valencia
/ 8-octubre-2000 / XXI Festival de Pirotecnia "Valencia"
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Buen espectáculo |
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JOSÉ SOLÁ PALMER (Corresponsal en Valencia) PIROART.COM
Dos empresas participaban, la italiana Parente Fireworks y la valenciana Brunchú, este año en el festival "Valencia".
ROMUALDO PARENTE Disparó en primer lugar la firma italiana. Parente mostró un castillo clásico italiano donde sobresalen las grandes carcasas de repetición y un larguísimo final donde, sin solución de continuidad, van apareciendo toda la variedad de efectos de que dispone la casa. Además, destacan en los fuegos italianos la perfección técnica de sus carcasas. Inició su espectáculo con dos grandes carcasas de repetición y abordó enseguida una sección de truenos enlazada con una sección de color violeta donde el arrebato de cierre salió antes de finalizar la sección. El desarrollo del espectáculo lo realizó alternando las distintas secciones con grandes carcasas de repetición. Entre las secciones destacaron las de grandes aros, algunos con centro de colores y también aros múliples (hasta cuatro), buenos fuegos de lentejuelas blancas, un logrado conjunto de verde y amarillo con un buen fuego bajo o de acompañamiento y una espectacular sección de perlas blancas con un cierre de truenos. Pero lo más sobresaliente fueron las grandes carcasas que intercalaba entre los distintos bloques, siempre rompiendo a media altura y prosiguiendo el ascenso al tiempo que aparecían los efectos secuenciados en varias tandas (tres y cuatro) o bien de manera o por goteo cerrando siempre con un gran trueno o una gran japonesa. La larga sección final fue disparada con dos únicos puntos de fuegos y era admirable ver cómo lanzando las carcasas de dos en dos siempre el cielo estaba lleno de fuego. Disparó todo tipo de efectos, destacaron, puntos de color que se descomponían en varios (efecto crosette) carcasas de haces de colores, carcasas de truenos, perlas blancas, grandes aros y un potente cierre de truenos, ciertamente este desarrollo tan continuado de fuego sin interrupción no termina de gustar a público ya que obliga a mantener la atención sin descanso durante mucho tiempo y hace que a veces incluso se desentienda del espectáculo. Fue bastante aplaudido al finalizar y también tímidamente a cada término de las secciones más sobresalientes.
(pasa a la parte superior de la columna de la derecha) |
BRUNCHÚ Tras un par de minutos de descanso inició su disparo el valenciano Brunchú. Como es habitual en este festival el pirotécnico valenciano que actúa suele “echar la casa por la ventana”. Y así fue. Con cuatro calificativos se puede denominar el castillo de Brunchú : cantidad, calidad ,variedad y novedad. Cantidad porque había siempre tal profusión de fuego que incluso a veces y ante la falta de un poco más de brisa el humo no dejaba ver bien los efectos; calidad porque todo el material exhibido fue de primera; variedad porque hubo un repertorio de efectos y combinaciones interminable: y novedad porque se pudieron ver cosas nuevas en Valencia sobretodo en la manera de disparar. Realizó algunas secciones a base de cajas multidisparo sin fuego alto y disparando éste todo de golpe al final. Como si de un pique se tratara disparó muchos efectos similares a los del italiano pero siempre mejorándolos, carcasas de repetición hubo en cantidad iguales o mejores que las del italiano, descargas de truenos, figuras variadas y el final disparado a la manera tradicional valenciana con un progresivo prefinal y con una gran apoteosis cerrando con varias descargas de trueno que entusiasmaron al público. La apertura o inicio fue espectacular y realizada a base grandes carcasas y multitud de colores y truenos. Continuó con la tan valenciana sección de ruido donde combinando el disparo con fuego bajo y carcasas de descarga en altura. Realizó un alarde de variedad de truenos y de sonidos con roncadoras, silbadoras y truenos de color. A partir de aquí el castillo fue alternando las distintas secciones con grandes carcasas de lujo, que hicieron las delicias del público. Las de repetición explotaban de abajo a arriba y viceversa, (esta última, forma tradicional en Valencia). La gente disfrutó con las japonesas de gran calibre por la espectacular manera en que abrían y como llenaban todo el campo visual. En cuanto a las secciones hubo de todos los efectos imaginables, de lentejuelas que duraban una eternidad, los aplaudidos gusanitos, medusas o ruedas de una subida y descarga de color final y truenos con destello de color. Destacable la sección de figuras donde se vieron los típicos aros algunos de gran tamaño y además estrellas, corazones, espirales y tréboles. Otras secciones reseñables fueron la de dorados y plateados (estos muy logrados), o el conjunto de nuevos colores (tonalidades mas suaves con gran luminosidad). Mención aparte merecen los fuegos que se dispararon desde el pontón provisional, aquí utilizó las nuevas maneras de disparo antes mencionadas, las candelas en abanico, las cajas multidisparo inclinadas conseguían llenar densamente el espacio y daban la sensación de surtidores o fuentes de fuego inagotables todo con una calidad tremenda de colores por ejemplo unas preciosas candelas doradas y verdes. Destacable fue la sección de oro que llenó el cielo y que enlazó con el prefinal. Este estuvo bien estructurado de menos a más, pareció que en tres bloques de intensidades y una apoteosis cerrada en plata que extasió al público y que con los contundentes frisos o golpes de truenos (hasta 4) concluyeron el espectáculo. El público aplaudió en muchos momentos de los fuegos y de manera especial al final. |
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