Anoche, en la segunda jornada del concurso, pudimos ver a una de las grandes pirotecnias valencianas perteneciente a la famosa saga de los Caballer.
Pirotecnia ZAMORANO CABALLER S.A. acudió a la Punta del Miracle con un buen espectáculo donde dominó a la perfección el espacio escénico disponible, llegando a mantener durante gran parte del espectáculo el fuego en tierra, mar y cielo simultáneamente.
Abrió con una sucesión de carcasas de tipo italiano donde ofreció los dos tipos de apertura más comunes en este tipo de artificios, es decir, en escala y estudata. De hecho, a lo largo del castillo, el uso de tales carcasas italianas o de cambio fue una constante así como lo fue el acompañamiento acuático de los efectos aéreos, siempre haciendo juego y en perfecta sintonía lo mostrado en el aire con lo disparado sobre las aguas mediterráneas.
No se escatimaron tampoco las carcasas generalmente llamadas de lujo, es decir, grandes carcasas esféricas o japonesas oferentes, al abrir, de un elaboradísimo efecto que, junto con su gran tamaño causan sensación en el espectador. Otros efectos destacables fueron también los de farfalla, consagrados, como no podía ser menos, en aire y mar.
Al acercarse a la parte final del espectáculo, éste fue conducido de forma típicamente valenciana, controlando muy bien los tiempos hasta llegar al punto culminante, y siendo posteriormente rematado con una preciosa cortina dorada. Todo ello fue aderezado con una impresionante tronada aérea, que también tendría su réplica sobre el agua. Desafortunadamente, en esta última parte se quedaron sueltos unos efectos de espiga dorada, que rompieron el hermetismo que debe tener la rúbrica final.
No cabe duda que los valencianos vinieron a Tarragona con ganas de agradar al público y hacer un buen papel en el concurso. Sin embargo, a efectos de lo que es su participación en el mismo, la empresa ha quedado descalificada, ya que el tiempo obtenido ha sido de 16 minutos y 27 segundos, sin llegar por tanto a los 17 minutos mínimos que exigen las bases del concurso en sus puntos número 17 y 20. En dichos puntos se especifica que el tiempo se contará entre la finalización del rótulo luminoso y el primero de los tres truenos que indican el final del castillo. A pesar de todo, estos segundos que le faltaron para llegar al tiempo no restan mérito a la buena actuación de esta empresa.
Por mucho que le haya pesado al jurado, por respeto al resto de los competidores y en aplicación, como no podía ser de otra forma, de las bases del concurso, éste se ha visto en la obligación de tomar esta desagradable decisión, siendo ésta la segunda vez que ocurre en la historia de este evento tarraconense.